Agotamiento emocional y fe: ¿Qué significa ese suspiro constante en los momentos de crisis?
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¿Por qué suspiramos en los dias más difíciles?
¿Han tenido esos días en los que lo único que sale de tu boca es un suspiro?
Hay palabras, sentimientos y momentos en los que la única reacción que tiene nuestro cerebro, casi de manera inconsciente, es decirle a nuestro sistema nervioso: “Toma un suspiro.”
Y justamente esos suelen ser los días más difíciles de nuestra vida.
Son días en los que la calma, la brisa, los sonidos y cada acción de las personas cobran más sentido. Y es porque estamos más sensibles, más reactivos, no solamente a reconocer lo que estamos sintiendo, sino también a apreciar lo que está a nuestro alrededor.
Son momentos en los que podemos tomar grandes decisiones… como también decisiones de las cuales podríamos arrepentirnos en el futuro. Porque cuando no tenemos la suficiente madurez emocional, muchas veces no reaccionamos de la mejor manera.
Pero aun así, esos momentos son necesarios.
El propósito de los días difíciles
Esos días nos ayudan a reevaluar dónde estamos parados.
Nos obligan a preguntarnos:
¿Qué estoy haciendo que realmente vale la pena?
¿Qué está aportando a mi vida?
¿Estoy caminando hacia donde realmente quiero llegar?
Y aunque pueden ser momentos duros, porque descubrimos pensamientos, actitudes o acciones de nosotros mismos que quizás nos decepcionan, al final también nos dejan algo importante:
Un norte más claro.
El error como una oportunidad de reflexión Espiritual
Por eso no debemos desanimarnos al descubrir que hemos tomado un camino incorrecto.
No podemos actuar como si nuestra historia hubiera terminado solo porque nos desviamos un poco.
Sí, puede que ahora requiera más esfuerzo volver al sendero correcto. Sí, quizás haya cosas que reparar.
Pero también debemos agradecer que todavía tenemos la oportunidad de detenernos, reflexionar y escoger nuevamente el camino correcto.
A veces el suspiro también es una señal
Quizás ese suspiro que tanto repites no es solamente cansancio.
Quizás es tu mente, tu corazón y hasta tu espíritu diciéndote que necesitas detenerte, observar y volver a enfocarte.
Porque incluso los días más difíciles pueden convertirse en el punto donde comenzamos a reencontrarnos con nosotros mismos… y con Dios.
Salmos 139:23: oración para los momentos de confusión.
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Salmos 139:23
No te castigues por haberte desviado.
Mejor agradece que todavía puedes volver.
Tu pausa de hoy:
Cierra los ojos, toma ese suspiro que tienes guardado y repite: "Señor, gracias porque hoy puedo volver a empezar".





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