¿Cómo las Creencias de otros Moldean tu Realidad? El Poder de lo Invisible
- hace 2 días
- 3 Min. de lectura
El consejo que muchos escuchamos al crecer
A medida que vamos creciendo, muchos de los que ya estamos en la adultez recordamos que, durante nuestra adolescencia o preadolescencia, nuestros padres tendían a decirnos una frase muy común. Principalmente en República Dominicana, se utilizaba mucho el dicho:
“El que anda con cojos, al año cojea.”
Esto hace referencia a que las personas que están a nuestro alrededor tienen un efecto contundente en nuestra vida, especialmente en nuestra manera de comportarnos. Es un llamado a tener cuidado con quién elegimos que esté a nuestro lado: como amigo, pareja o conocido.
Y mientras vamos creciendo, muchos tomamos en cuenta este consejo… pero solo en parte
El error que cometemos al elegir nuestras relaciones
Solemos enfocarnos en el comportamiento visible de las personas. Sin embargo, principalmente como cristianos, muchas veces no tomamos en cuenta algo aún más importante:
El patrón de pensamientos de quienes nos rodean.
Y aunque no lo parezca, esto es más peligroso que un comportamiento visible.
¿Por qué?
Porque cuando crecemos y tenemos claro qué es correcto y qué es incorrecto delante de Dios, tendemos a poner límites en las acciones: evitamos conductas incorrectas, nos alejamos de ambientes dañinos, y cuidamos nuestro comportamiento.
Pero no hacemos lo mismo con:
La manera de pensar
La manera de hablar
Las creencias internas de quienes nos rodean.
Los pensamientos también contaminan
Muchas veces nos alejamos de personas con comportamientos evidentes como:
Promiscuidad
Ira constante
Actitudes que dañan emocionalmente a otros
Pero no ponemos límites con personas que:
Siempre murmuran o critican
Viven en queja constante
Se victimizan continuamente
Dicen tener fe, pero no la reflejan
Viven atados a su pasado
Y esto es peligroso.
La Biblia lo describe claramente:
“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas.” Cantares 2:15
Las “zorras pequeñas” que dañan tu vida espiritual
Esas pequeñas actitudes, pensamientos y palabras que parecen inofensivas son las que, poco a poco, dañan lo que Dios está construyendo en ti.
Cuando te rodeas constantemente de personas con:
Creencias incorrectas
Pensamientos negativos
Conversaciones que no edifican
Eso comienza a influir en tu mente sin que te des cuenta.
Y esa “viña” que Dios está haciendo crecer en tu vida —tu fe, tu carácter, tu identidad— puede empezar a deteriorarse.
Renueva tu mente, no solo tu conducta
No se trata solo de verte bien por fuera o de tener un buen comportamiento. También se trata de cuidar tu mente.
Como enseñó el apóstol Pablo:
“Hasta que todos lleguemos… a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” Efesios 4:13
Dios no solo quiere transformar tus acciones, sino también tus pensamientos.
Tu mente debe alinearse cada día más a Cristo.
Protege lo que Dios está formando en ti
No permitas que los pensamientos de otros se conviertan en tus pensamientos.
Porque mientras más cerca estás de alguien, más fácil es que adoptes su forma de ver la vida.
Por eso, sé intencional:
Observa cómo piensa la persona que está a tu lado.
Discierne qué edifica y qué no
Filtra lo que escuchas.
Como dice la Palabra:
“Examinadlo todo; retened lo bueno.” 1 Tesalonicenses 5:21
No se trata de alejarse, sino de tener discernimiento
Esto no significa que debas apartarte de todas las personas. También puedes ser de ayuda.
Pero sí implica que tengas cuidado y estés consciente de que:
👉 No todo pensamiento que escuchas debe quedarse en ti.
Cuida tu mente.
Cuida tu entorno.
Cuida tu viña.
Porque lo que Dios está plantando en ti es demasiado valioso como para dejar que pequeñas influencias lo destruyan.





Comentarios