Más allá de la atracción: La psicología y la fe detrás de las parejas opuestas.
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¿Por qué nos atraen los polos opuestos?
En el artículo de hoy vamos a dar continuidad al tema de por qué nos atraen los polos opuestos. Es un tema sumamente interesante porque tanto la psicología como la Biblia hablan sobre este fenómeno.
La explicación desde la psicología
Vamos a comenzar desde el plano psicológico.
Existe una teoría muy conocida del psicólogo Carl Jung, quien planteaba que todos tenemos una sombra. Esta sombra es el conjunto de rasgos, deseos o talentos que reprimimos por diferentes razones o que no desarrollamos porque no encajaban en nuestra crianza, cultura o entorno.
Según Jung, esto genera lo que él llamó un imán psicológico.
¿A qué se refería con este término?
Jung explicaba que cuando conocemos a una persona que vive abiertamente esos rasgos que nosotros tenemos reprimidos o que nunca permitimos que salieran a la luz, sentimos una fascinación inmediata por esa persona.
En otras palabras, nos sentimos atraídos porque, de alguna manera, esa persona está viviendo con libertad aquello que nosotros mismos hemos reprimido.
Dentro de esta misma teoría también aparece el concepto de búsqueda de complementariedad. Esto significa que muchas veces buscamos personas que compensen nuestras debilidades o nuestras áreas menos desarrolladas.
Este punto lo mencionamos en el artículo anterior. Si aún no lo has leído, te invito a hacerlo para comprender mejor este tema.
La explicación desde la Biblia
Ahora bien, después de ver el plano psicológico, surge una pregunta muy interesante:
¿Qué dice la Biblia sobre los polos opuestos?
Desde el libro de Génesis, la Biblia menciona algo muy importante acerca de las relaciones.
Dios dice:
“No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” Génesis 2:18
La Biblia no habla específicamente de “polos opuestos”, pero sí introduce el concepto de ayuda idónea.
Esto significa que Dios creó a la pareja como una persona que complementa, que apoya y que contribuye al crecimiento del otro.
Así como la psicología explica que nos atraen personas que expresan rasgos que nosotros no desarrollamos, la Biblia también muestra que muchas veces nuestra pareja puede tener cualidades, habilidades o fortalezas que nosotros no tenemos.
Por eso Dios habla de ayuda idónea: una persona que nos ayuda a crecer.
La Biblia también lo confirma cuando dice:
“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero.” Eclesiastés 4:9-10
Esto demuestra que la relación no fue diseñada solo para compañía emocional, sino también para apoyo Espiritual, crecimiento personal y formación del carácter.
El matrimonio como un espacio de formación del carácter
Podríamos decir que Dios creó el matrimonio como un tipo de campo de formación del carácter.
No es un campo de batalla entre dos personas, sino un espacio donde nuestro carácter es moldeado.
Dentro del matrimonio:
Se corrigen creencias erróneas
Se forma el temperamento
Se desarrollan la paciencia y la empatía
Se revelan actitudes que antes no veíamos
Muchas veces, dentro de nuestra familia —con padres o hermanos— no logramos ver ciertos defectos o actitudes. Pero en la convivencia con una pareja, esas áreas salen a la luz.
La relación se convierte entonces en un espejo.
Un espejo donde podemos ver:
Nuestras debilidades
Nuestras heridas
Nuestras actitudes
Nuestras virtudes
Porque el matrimonio no solo revela lo negativo; también permite que florezcan cualidades positivas que quizás no sabíamos que teníamos.
Cuando los polos opuestos se complementan
Por esta razón Dios permite muchas veces que estemos al lado de personas con cualidades distintas a las nuestras.
No significa que serán completamente opuestas en todo. De hecho, normalmente tendrás muchas cosas en común con tu pareja.
Pero sí habrá ciertas áreas donde serán muy diferentes.
Y muchas veces esas diferencias son precisamente los lugares donde Dios quiere trabajar en nuestro carácter.
Ahí es donde Dios prueba:
Nuestra paciencia
Nuestra misericordia
Nuestra empatía
Nuestro respeto hacia alguien que piensa diferente
Cuando esas cualidades aún no están desarrolladas, Dios utiliza la relación para fortalecerlas.
No compares tu relación con la de otros
Por eso no debes ver como un problema que tu pareja sea diferente a ti.
Tampoco debes idealizar otras relaciones pensando:
“Si yo tuviera una pareja como la de mi amigo o mi amiga, todo sería perfecto”.
El hecho de que dos personas sean muy parecidas no garantiza una relación exitosa.
Lo que realmente determina el éxito de una relación es:
cuánto crecen juntos
cuánto trabajan en su carácter
cuánto esfuerzo ponen en la relación
Ahí es donde Dios comienza a manifestarse.
El verdadero propósito de una relación
El verdadero éxito de una relación no se mide por cuán iguales son las personas, sino por cuánto crecen juntos y cuánto permiten que Dios trabaje en sus vidas.
Por eso, si tienes a tu lado una persona diferente a ti, agradece a Dios por ello.
Y si aún estás esperando a tu pareja, ora para que desde ahora Dios comience a trabajar en tu corazón y en el corazón de esa persona.
De esa manera, cuando llegue el momento de unirse, puedan ser el uno para el otro:
Crecimiento
Apoyo
Edificación
Crecimiento Espiritual
Para que juntos puedan ver florecer el propósito que Dios tiene para sus vidas.
Gracias por llegar hasta aquí!
Bendiciones,





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